Hola!
Desde la última vez que te escribí hemos vivido muchas cosas …
Dejamos Nueva Zelanda el 30 de diciembre. Cogimos un avión de Auckland a Sydney. Llegamos al mediodía más o menos… El plan era descansar para estar bien el día de Noche Vieja, pero al ver la ciudad fue imposible quedarse en el hotel y decidimos salir a dar una vuelta por el barrio chino y Darling Harbour. Nuestro hotel está al lado. Es el Mantra On Kent (www.mantra.com.au), una especie de apartamento y nuestra habitación con una terraza más grande que mi antigua casa… La verdad es que está en una ubicación perfecta para llegar a todos los sitios andando.
Al día siguiente después de haber descansado bien y haber salido a hacer un par de compras y conectarnos a Internet, nos pusimos en marcha pronto hacia el jardín botánico ya que habíamos leído en todas partes que era el mejor sitio para ver los fuegos y que había que coger sitio por la mañana o al mediodía como muy tarde . Sinceramente, después de haber estado todo el día, primero achicharrados y luego congelados, vimos los fuegos en primera fila y fue espectacular, todo un derroche de luz y color con una impresionante traca final. Pero sinceramente, por si alguien quiere pasar otra Nochevieja en Sydney lo mejor es reservar un billete en uno de los barquitos que te llevan por la bahía, te dan cena y desde donde se ven los fuegos de manera privilegiada. Así no pierdes todo el día esperando a los fuegos de las 21h primero y a los de las 24h. Terminamos tan cansados que ni nos apeteció ir a tomar una copita con todo el mogollón, así que la tomamos tranquilos en el hotel y hacia las 3h ya estábamos en el sobre.
Al día siguiente, como había que felicitar a la gente de España nos despertamos a las 10h. Porque allí estaban tomando las uvas en ese momento. Curiosa sensación… llevábamos diez horas en el 2009 y vosotros estabais entrando en él…
Yo decidí volver a meterme en la cama porque estaba muerta. Una gran camada. Lo necesitaba… Comimos en Darling Harbour y luego visitamos un buque de guerra y un submarino por dentro. No sé cómo puede aguantar alguien ahí metido varios días… Después de dar una vuelta por el centro comercial del puerto cogimos entradas para ver en el IMAX en 3D un reportaje sobre la vida salvaje del mar y yo me quedé a ver un concierto de U2. Alucinante!!!! Casi podía contar las canas de Bono o abrazar a The Edge… Lo recomiendo 100% y fuera reportajes de animales! Y después una buena cenita (la que no nos dimos el 31) con un buen solomillo y carne de canguro (está buena…)
El día dos lo que decidimos fue coger un billete para el bus rojo (esos que tienen dos pisos y te enseñan toda la ciudad…) Sí, sé que cuando vemos uno de esos, en Madrid por ejemplo, miramos a los que van ahí como si fuesen los “típicos turistas” pero, sinceramente, es la mejor manera de hacerte a la idea de dónde estás. Además, una de las ventajas es que el billete te dura 24 horas, así que puedes subir y bajar cuantas veces quieras, en lugar de usar los autobuses de línea. Al atardecer subimos a la Sydney Tower desde la que se podía ver todo Sydney. Impresionantes vistas! Merece la pena subir. Allí conocimos a dos Anas de Madrid que nos contaron bastantes cosas sobre Australia, dónde ir, qué visitar o qué hacer y con qué tener cuidado… porque una de ellas había estado viviendo aquí, bueno en Melbourne, cuando era pequeña. Nos ayudaron mucho, la verdad, porque Sergio y yo estábamos un poco perdidos con respecto a qué hacer durante nuestro mes en Australia. Después de eso nos metimos a ver una película de esas que ves en una butaca que se mueve sobre el país. Gracioso pero vamos… porque venía con el ticket de la torre… Volvimos andando a “nuestra zona” y cenamos estupendamente en un italiano en el Darling Harbour. Ya tenía yo ganas de comer algo bueno para mí ya que estaba un poco cansada de tanto chino y cosas raras… Ya me conoces, todo cuanto más sencillo mejor…
Como llevábamos varios días amaneciendo a las mil y aprovechando poco las mañanas, al día siguiente a las 10,30h ya estábamos en la calle cogiendo el autobús rojo que nos dejó en The Rocks. Allí dimos una vuelta por el mercadillo (no sé si estaba porque era sábado o está todos los días pero merece la pena ir a visitarlo). Después cogimos un barco que nos dio una vueltecita por toda la bahía durante una hora. Otra visión de Sydney. Volvimos a coger el autobús para llegar hasta la Edward Street o una paralela que parece una little Italy. Comimos ahí y fuimos andando hasta el acuarium. Hicimos miles de fotos viendo los diferentes bichos que hay: tiburones, mantas, tortugas, todo tipo de peces… vamos, como un acuarium. Y encontré a Nemo!!!
Al salir cogimos el tren circular que va por encima de las calles sobre un rail, parece salido de la película Blade Runner y después de descansar un rato en el hotel decidimos salir a cenar a la zona de King Cross. Al principio, la calle principal dejaba mucho que desear, un ambiente de gentuza borrachos, bares de striptease y bueno… yo no me sentía muy cómoda la verdad, ya sabes que soy un poco cagueta pero al final dimos con la calle Kellet que tenía varios restaurantes pequeños (vietnamita, italiano, checo…) con muchísimo encanto.Terminamos cenando en el checo. Nada mal… Fue nuestra cena de despedida porque al día siguiente Pili y Fernando nos abandonaron. La verdad es que nos sentimos un poco tristones porque habíamos estado con ellos 20 días casi las 24 horas del día juntos… Les vamos a echar de menos porque han sido unos grandes compañeros de viaje.
Ahora comienza nuestra etapa en solitario. Mañana cogeremos un coche de alquiler e iremos hacia la capital, Canberra y Albury.
Bueno, esto es todo por el momento. Si alguien se quiere animar a esta etapa que vamos a hacer ahora (De Sydney a Alice Springs en coche, vuelo a Cairns y bajar costeando, no sabemos si en coche o en caravana, hasta Sydney de nuevo) estaremos encantados. Todo el mundo es bienvenido!!!
Seguimos en contacto.
Un besote enorme.
martes, 6 de enero de 2009
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)